Nosotr@s

imagen: @jcomp

El poeta inglés John Donne escribió que nadie es una isla, que todos formamos parte de un continente. Una metáfora que ilustra el hecho de que, salvo náufragos o ermitaños, no vivimos solos, sino rodeados de gente y, más de cerca, con nuestra gente. Somo seres sociales y necesitamos intercambiar todo tipo de cosas con los demás: alimentos, bienes materiales, servicios, ideas, sentimientos, comentarios… Nuestro cuerpo y nuestra mente se nutren gracias a lo que recibimos de los demás, aunque luego lo procesemos y asimilemos nosotros. Y tan necesarios como los aliados son los rivales, esos que nos ponen a prueba y nos fuerzan a dar siempre lo mejor de nosotros mismos. Conocí a un joven judoka cuya prometedora carrera en la competición se quedó en nada por la sencilla razón de que en su ciudad no había nadie que estuviese a su altura. De manera que su fulgurante progresión se estancó y sus entrenamientos se convirtieron en una tediosa sucesión de más y más de lo mismo. ¿Os habéis planteado alguna vez qué sería de Sherlock Holmes sin Moriarty? ¿O del Barça sin el Real Madrid? ¿O del Gordo sin el Flaco? ¿O de Pili sin Mili? ¿O de Epi sin Blas? ¿O de Gravedad cero sin vosotr@s? Mejor no pensarlo.

“Un agricultor, cuyo maíz siempre había obtenido el primer premio en la Feria del Estado, tenía la costumbre de compartir sus mejores semillas con los demás agricultores de los contornos.
Cuando un periodista le preguntó por qué lo hacía, respondió:
-En realidad, es por puro interés. El viento tiene la virtud de trasladar el polen de unos campos a otros. Por eso, si mis vecinos cultivasen un maíz de clase inferior, la polinización rebajaría la calidad de mi propio maíz. Por eso estoy tan interesado en que planten sólo el mejor maíz”.
Anthony de Mello – La oración de la rana.

Sin que nos demos cuenta, en torno a nosotros hay tejida toda una red de interacciones que nos unen de manera dinámica a comunidades humanas cuyo radio de acción se va ampliando hasta alcanzar insospechadas dimensiones. Algo tan aparentemente inocuo para los demás como el hecho de que empecemos a practicar yoga o nos casemos va a generar un efecto dominó que empezará en nuestro círculo más íntimo y se irá extendiendo a través de sus amigos y de los amigos, o incluso simples conocidos, de sus amigos. Un cambio en nuestro estilo de vida podría ser la pequeña piedra que cae en el charco y genera ondas en forma de círculos concéntricos. O el aleteo de una mariposa que provoca terremotos en el otro extremo del planeta. De hecho, las neuronas espejo están desencadenando constantemente reacciones en cadena de conductas que se reflejan unas en otras. Así que las repercusiones de todo cuanto hacemos, decimos e incluso pensamos van más allá y son potencialmente mucho más revolucionarias de lo que alcanzamos a imaginar. ¿Recordáis ¡Qué bello es vivir!, el clásico de Frank Capra? En esa película un ángel le muestra a un casi suicida cómo serían su familia, sus amigos, su ciudad… si él no hubiese existido. Y resulta que todo y todos eran completamente distintos; y como George Bailey, el protagonista, había sido una buena persona, un líder humilde pero muy positivo, la vida de cuantos le rodeaban hubiese sido mucho peor sin él. Por supuesto, cambia de idea y no se tira por el puente (lo siento, ya os he contado el final). No obstante, y vuelvo a la divulgación científica, debemos tener en cuenta que la red de influencias funciona también en sentido inverso; es decir, que constantemente nos vemos asaltados por costumbres, modas, frases hechas… que han tenido su origen lejos de nosotros y se han ido propagando a través de las más diversas e imprevisibles… A nosotros nos toca decidir cuáles de esos trenes nos interesa coger y cuáles no.

“Cuando somos libres para hacer lo que queremos, por lo general nos imitamos unos a otros”.
Eric Hoffer (1902-1983). Escritor y filósofo estadounidense.

O nos citamos unos a otros. Vivimos con los demás y eso no siempre es fácil, porque incluso aquellos que están más cerca y nos conocen mejor tienen su propio punto de vista y opiniones y formas de actuar que a menudo no coinciden con las nuestras. Por eso la convivencia es un juego en el que debemos ser capaces tanto de defender nuestras posiciones como de ceder terreno a los demás; una dinámica en la que lograr acuerdos y transigir se convierte en todo un arte; por cierto, muy útil si aspiramos a una existencia razonablemente feliz. Hay un ejercicio de taichí que se realiza en pareja y se llama manos que empujan. Consiste en generar un movimiento fluido en el que, sin solución de continuidad, se empuja y se cede alternativamente. En cualquier caso y siguiendo con la filosofía taoísta, debemos aprender del flexible junco que se inclina ante el viento para evitar quebrarse y, de esa manera, conservar intactas sus posibilidades de volver a erguirse.

Los maestros predican que la aventura espiritual es una aventura solitaria.
-¿Entonces por qué vivimos en comunidad?- preguntó uno de sus discípulos al viejo sufí.
-Estamos juntos porque un bosque siempre es más fuerte que un árbol solitario. El bosque mantiene la humedad del aire, resiste mejor a un huracán, ayuda a que el suelo sea fértil…
-Pero lo que alimenta y hace fuerte a un árbol es su raíz. Y la raíz de una planta no puede ayudar a otra planta a crecer.
-Estar juntos en un mismo propósito es dejar que cada uno crezca a su manera. Así es el camino de los que desean ascender hasta el cielo cavando en lo más profundo de su corazón. Hasta ese lugar donde el tú y el yo, la tierra y el cielo, el cuerpo y el alma… vuelven a fundirse en la íntima unidad que siempre fueron.

Una canción para sentir vuestra invisible presencia:
Sidonie – Estáis Aquí

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6 comentarios en “Nosotr@s

  1. José Luis Romero González 10 Sep 2018 — 3:10 pm

    Me es agradable leer un escrito tan interesante y,encima,escrito por un amigo al que tuve en mi aula.
    Un abrazo

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    1. Gracias a ti, maestro Romero. Si te identificas con mis palabras, es porque también son tuyas. Soy tu humilde heredero.
      Un abrazo.

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  2. Muy dilucidador, es armonioso y optimista, me ha gustado, en la lejanía de la comparación siempre digo que hay que sonreír a los demás, acaban haciendo lo mismo. Saltibrincos prefe

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  3. “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.” Honoré de Balzac.
    Nuestra visión del mundo, afecta a los demás no solo a nosotros.

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  4. Hay misterios que mejor dejarlos así para siempre…
    Hoy, recién, leía un correo antiguo de ti
    16 sept. 2014 4:03, esa es la fecha. Y me indicaba que fuese a la entrada de tú (nuestro) blog de antaño y me sale un cartel que no existe y vaya al inicio, el inicio me manda a “Gravedad cero” (aquí) y me encuentro con la misma publicación que buscaba…
    Me alegra tanto saber que no somos islas. Escucho la música…

    Un gran abrazo mi querido amigo Manuel,

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  5. Estoy entrando a preocuparme, hace mucho que no estás por ningún medio, si me dices que estás siendo muy feliz, pues sigue así no te interrumpo, que estamos aquí para ello sin distracciones. Un pedazo (grande) de alegría, es venir aquí y leerte y saber que sigues ahí querido amigo.

    Un abrazo
    Ana Maria

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